
Y es tanto así, que el otro día, iba con Naty y Jange por el barrio Brasil, y pasamos a la Shell que está por ahí. Yo, todo exitoso, saco de mi bolsillo mi flamante tarjeta de débito del banco al cual pertenezco, y procedo a sacar siete, si, $7.000 chilenos del cajero, que me harían disfrutar una noche increible junto a mis amiguillas. de ahí, en acto de despilfarro, nos compramos unos exquisitos completos de servicentro, total, tenía 7 lucas. Mientras disfrutabamos de nuestros completos, pasa un loco medio tacuaco al lado de nosotros con dirección al cajero automático y la jange nos dice que le que el gueón era conocido de ella, así que se hizo la gueona. Yo de sapo, miro hacia el loco pa cachar quien chucha era y noto que no saca 7 lucas, sino que como 50. La cosa es que el loco se da vuelta, y es el pendejo que anima invasión, y me senti de lo más frustrado. Como conchesumadre un gueón menor que yo no puede carretear de lo lindo con 7 lucas. La cosa es que mientras yo me sumergia en mi frustración, el loco toma su auto azul, y sale rajado de la Shell.
Que injusta es la vida.
Ilustración por Lori Earley