
- Oye, y el chávez?-
-Pero si no bajó detrás tuyo mauro?-
- No, si lo desperté, se paró y no me fijé más-
-ahh, los mas probable es que no se haya alcanzado a bajar-
- demás!-
Mientras veían como la micro avanzaba, con la esperanza de que parara en el siguiente paradero. Las hueas, la micro siguió rajá por las avenidas de la capital federal, mientras yo dormía plácidamente con dirección hacia lo desconocido. el asunto es que desperté a eso de las 6:30 de la mañana, y ya había viajado más de 1 hora y media, por calles expeditas, como cualquiera en la madrugada. Miré pa afuera, y estaba como en peñaflor, pero de buenos aires, o sea, a la conchesumadre. No se veía rastro de modernidad en ese lugar, que hasta el día de hoy es una incognita para mi, así que atiné a bajarme y a subirme a la misma micro pero de la vereda del frente. no fue tan traumático, porque igual iba a llegar a la casa (suponía). me senté y vi que toda esa gente ya iba pal trabajo, mientras yo, con cara de perdido, saqué mi reproductor musical de la marca de la manzanita y me puse a escuchar el último disco de Mario Guerrero. saqué de mi mochila el librito del cd para leer los lyrics
y me quedé raja nuevamente. cuando abrí los ojos, ya eran como las 9 y nuevamente estaba justo al frente del Bar Yrigoyen. Una de las cosas más estúpidas que me han pasado en la vida, pero filo, dignamente tomé un taxi pa llegar a la casa y olvidar lo acontecido (lo único triste que se me cayó el librito del cd en la micro mientras dormía).
Cuando llegué a la casa, noté que no estaba ni mauro ni leo, así que le pregunté al dormido nico, que qué chucha había pasado. y me dijo que los soquetes me fueron a buscar al paradero de la micro. La dura, que este episodio es como estar en un capítulo de benny hill.
Ilustracion por Gary Baseman